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13 de septiembre de 2011

Sueños Rotos

Como los niños que llorando traen sus juguetes rotos
para que se los arreglemos,
yo le llevé mis sueños rotos a Dios
porque Él era mi amigo.

Pero en lugar de dejarlo
en paz para que trabajara solo,
me quedé cerca e intenté ayudar
a mi modo.

Al final se los arrebaté y grité:
"¿Como puedes ser tan lento?".
"Hijo mío--dijo el--,¿que podía hacer?
No les diste alas en ningún momento."

                                         Anónimo